Disfraces de la BlizzCon: Alamuerte

Disfraces de la BlizzCon: Alamuerte

La BlizzCon supone un incentivo para los sastres e ingenieros de la vida real que se arman con aguja e hilo, cartulinas y pinturas para confeccionar espectaculares y realistas recreaciones de sus personajes y criaturas favoritas de Blizzard. Tras el concurso de disfraces de este año, invitamos a los ganadores escribir un artículo sobre el arte de la confección de disfraces para compartirlo con la comunidad. Aquí está el tercer artículo, escrito por Justin, quien ganó el tercer premio por su caracterización como Alamuerte.

¡Dolor!...

¡Agonía!...

Me llamo Justin Floyd, y soy Alamuerte. Mejor dicho: era Alamuerte. Este disfraz nació de la insistencia de mi mujer, quien decidió que encajaría perfectamente en la piel del desquiciado anterior Guardián de la Tierra, lo cual no estoy muy seguro de que sea un cumplido. Sin su ayuda, este disfraz no habría sido posible (principalmente porque mi habilidad artística se reduce a los muñecos de palitos y el teatro de sombras).

Dejadme comenzar diciendo que tengo un gran cariño por la comunidad de Blizzard. Conocí a mi mujer en la BlizzCon de 2005 y a muchos compañeros de hermandad, a los que considero ya amigos íntimos, en otras BlizzCon a lo largo de este tiempo. He jugado a juegos de Blizzard desde el lanzamiento de Warcraft II: Tides of Darkness, y tanto la comunidad como la genialidad de las historias son responsables de que siga aquí. Introducirme en la piel de un personaje de Warcraft durante un día fue alucinante, y el apoyo del resto de los asistentes a la BlizzCon fue asombroso.

Comenzamos a planificar y a trabajar en el disfraz en abril, y lo terminamos literalmente una hora antes de subir al escenario. Por supuesto, eso significa que me perdí muchos de los encuentros de cosplay, pero teniendo en cuenta algunos de los percances que sufrimos, ¡tuvimos suerte de terminarlo!

Construimos el disfraz con la ayuda de distintos materiales, incluidos espuma de poliestireno, papel maché, pasta cerámica, cuero, wonderflex (un termoplástico: ¡calentar y doblar!), tela y piezas de alfombra de espuma (los cuadrados entrelazados se suelen utilizar en el garaje o los cuartos de juego de los niños).

Cortamos la espuma de poliestireno y la cubrimos con pasta de papel para hacer los hombros y varias púas. Utilizamos las piezas de alfombra de espuma para hacer los brazaletes, las botas y el pecho. Usamos el cuero en distintas zonas, como el pecho y el taparrabos. Los quijotes y el cinturón los creamos con wonderflex, un material realmente increíble.

Pregunta: ¿Cómo conseguí que no se cayese nada?

Respuesta: Con un montón de velcro.

Ir por ahí con un disfraz es más difícil de lo que parece. Para empezar, no me di cuenta de que necesitaba a alguien que me guiase hasta que me fui directo contra un extintor y dañé uno de los pinchos de las botas. No supuso un gran problema, puesto que habíamos traído pintura negra para emergencias. Mientras esperaba a que mi mujer trajese la pintura de la habitación, posé con varias personas que querían hacerse una foto conmigo. Por lo que parece, el radio de movimiento es muy limitado cuando llevas medio metro de cosas flipantes sobre los hombros, ¡y comprobé horrorizado que mis espaldares se estaban resbalando! Me apresuré a agarrar uno de ellos, pero ya era demasiado tarde, y el otro hombro se estampó contra la acera. Varios de los pinchos de papel/espuma se rompieron. Tuvimos que volver a la habitación del hotel, pegar todo de nuevo y volver a desfilar... bueno, caminar cual pato hasta el Anaheim Convention Center.

Después de mi primer pase en el escenario durante el concurso de disfraces, estaba preparado para abandonar el lugar y ponerme manos a la obra en la creación de un adorable y peludo pandaren. Ni qué decir tiene que me quedé estupefacto cuando me llevaron aparte y me dijeron "Espera aquí". Subir al escenario por segunda vez me creaba bastante desasosiego, pero al menos conseguí un buen vídeo de YouTube para enseñárselo a la familia. Después de todo, he aprendido más sobre la creación de disfraces de lo que había imaginado, y además he aprendido lo divertido que puede llegar a ser. Nunca olvidaré la experiencia, claro que, no podría aunque quisiera. ¡Ahora tengo una enorme maza iluminada colgada en la pared!

En caso de que os lo estéis preguntando: sí, fui a Disneyland.
Vale, puede que no fuese vestido de Alamuerte, pero pude regalar a mi hermandad un día inolvidable en el parque después de ganar el tercer puesto. Dos de mis compañeros de hermandad nunca habían estado en California, y mucho menos en Disneyland, así que fue bonito hacer algo especial por ellos después de la BlizzCon.

P.D. ¡POR LA ALIANZA!

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