Historia

Baine Pezuña de Sangre:Al igual que nuestros padres

por Steven Nix

Baine apretó la mandíbula y afirmó rotundo: —Garrosh es el líder de la Horda y, arrogante o no, hemos jurado lealtad a esa misma Horda. Esto va más allá de los líderes, se trata de un concepto duradero y unificador al que Thrall y mi padre ayudaron a dar forma. Si le damos una oportunidad, la Horda superará estos problemas y se salvará tanto de las amenazas externas como de las disputas internas. Te doy mi palabra.

—Si tú lo dices, Gran jefe. —Baine asintió con un ademán rápido y se dirigió al elevador para volver a Cima del Trueno. Pezuñagris Sendaeterna se dirigió a su grupo diciendo: —Volvamos al Campamento Narache y preparémonos para el viaje. Los preparativos nos llevarán algo de tiempo antes de que podamos partir.

* * * * *

Varios días después, Hamuul volvió con Baine seguido por un enorme e imponente orco. El orco hizo una profunda reverencia y dijo: —Soy Swart de Cerrotajo, Gran jefe. Es un honor para mí conocerte al fin.

Baine inclinó la cabeza en respuesta y dijo: —El honor es mío. Hamuul me ha hablado de ti, y cualquier amigo suyo es más que bienvenido en Cima del Trueno. ¿A qué debo esta visita?

Hamuul dijo: —Traemos buenas nuevas. Nos pediste que resolviésemos de forma pacífica el conflicto con los jabaespines. No ha sido fácil, pero creemos haber encontrado una solución.

Baine sonrió. —Ah, maravillosas noticias, sin duda. Mi padre siempre estuvo demasiado ocupado en otros asuntos como para dedicarles demasiada atención, aunque sospechaba que se podría razonar con ellos. Continúa, por favor.

Hamuul continuó: —Llevamos ya bastante tiempo entregados a una profunda meditación y creemos haber descubierto por fin el origen de estos disturbios. ¿Swart?

Swart se aclaró la garganta. —Los jabaespines tienen individuos especializados denominados buscaqua que, por lo visto debido a la agitación reciente de la tierra, han perdido su capacidad para encontrar agua. Desesperados por encontrar agua fresca, se aventuran cada vez más y con más agresividad, y por la noche se retiran a sus zarzas. Creemos que la solución es sencilla: encontrarles una fuente de agua local, de algún modo. —Miró a Hamuul—.

Hamuul sonrió. —Y ahí es donde entro yo...

* * * * *

Baine y Hamuul esperaron en la antecámara de Garrosh mientras agitaban las colas indignados. Garrosh no se apresuraba por nadie, se tratase de un líder o no. Cuando llegó por fin, Baine, contrariamente a lo dictado por el protocolo, fue directo al grano. —Jefe de Guerra, tenemos información que puede resultar crucial para el futuro de nuestros envíos de agua. Creímos necesario discutir este asunto contigo.

—Los ataques se han vuelto cada vez más osados en las últimas semanas, pero creemos haber encontrado la fuente del problema, así como el origen de los envíos de agua contaminada que recibiste. Los jabaespines son una amenaza que ha castigado a nuestro pueblo durante años, pero nunca habían querido más que territorio para expandirse, algo que podían hacer perfectamente de forma subterránea. Por lo visto, con la reciente agitación de la tierra, también ellos necesitan agua.

Un joven mensajero tauren irrumpió corriendo en la cámara e interrumpió a Baine. —¡Gran jefe! Te pido disculpas, pero me han enviado para informarte de que hemos descubierto un nuevo ataque. ¡Han asesinado al personal y han robado el agua y el equipo!

Baine asintió con la cabeza. —Gracias por informarme. Vuelve a Cima del Trueno e informa a Ruk Embestida de Guerra de que volveré pronto para ocuparme de la situación.

Al marcharse el mensajero, Garrosh comenzó a pasearse de un lado a otro de la sala. —Este es el tercer ataque en esta semana. Sabemos quiénes son los responsables y sin embargo, no han sufrido castigo alguno, y encima estos jabaespines se ríen de ti atacando en vuestras fronteras. Empiezo a perder la confianza.

Baine alzó la mano. —Garrosh, lo que no acabas de comprender es que este es un asunto que afecta al territorio tauren y, como tal, nuestro pueblo se encargará de solucionarlo. Yo me encargaré de ello. En este mismo momento estamos buscando la guía de la Madre Tierra.

Garrosh levantó las manos y gritó: —¡La Madre Tierra! ¡La Madre Tierra! No hago más que escuchar esa letanía. ¿Pero qué es eso de la Madre Tierra?

—Es la creadora de nuestro pueblo y la voz de la sabiduría de la tierra que guía nuestros pasos...

—Pero utilizáis a la Madre Tierra como excusa —interrumpió Garrosh—. ¡Os quedáis quietos y habláis, pero nunca actuáis! Estos jabaespines quieren hacer una demostración de fuerza y la Horda hará su propia demostración de fuerza también...

Baine tomó aire y continuó en tono calmado. —Garrosh, te pido amablemente que respetes nuestras costumbres y nuestros métodos. Solucionaremos este problema rápidamente y sin derramamiento de sangre innecesario. Esto es mucho más complicado de lo que parece a simple vista. Estos ataques surgen de la desesperación, y solucionar sus problemas servirá para solucionar también los nuestros.

Baine terminó de hablar mientras Garrosh le fulminaba con la mirada. —Puedo comprender tu deseo de hacerlos retroceder por la fuerza, pero los jabaespines son más astutos de lo que imaginas. Un ataque directo tendría consecuencias, y mi pueblo sufriría por su causa.

—En el momento en que atacaron nuestros suministros de agua, se convirtieron en un problema de la Horda. Sufrimos como un único ser, y vuestros retrasos nos pasan factura todos los días. No me quedaré parado observando cómo conviertes en un chiste la fuerza y la determinación de la Horda. Pondremos fin a esta agresión, y rápido. —Dicho esto, Garrosh salió de la sala y desapareció—.

Hamuul observó a Garrosh mientras salía y resopló. —Ni siquiera escucha. Típico. ¿Y qué es lo que cree que puede hacer al respecto?

Baine blandió Rompemiedos, y la maza de cabeza de plata ribeteada de bandas doradas y runas lanzó brillantes destellos. Inclinó la cabeza brevemente y se dirigió al zepelín que le esperaba. —Temo que Garrosh esté subestimando enormemente a nuestros enemigos. Cuando volvamos a Cima del Trueno, prepara a los caminasol. Tal vez todavía necesite nuestra ayuda, la quiera o no.

* * * * *

Esa noche, mientras Cima del Trueno descansaba, Baine se paseaba inquieto en su cabaña. Su insistencia en conseguir una solución pacífica había provocado más ataques a caravanas, incluido un ataque a gran escala en su territorio que podría poner en peligro la vida del Jefe de Guerra. Al entrar Hamuul en la sala, Baine salió de su ensoñación y levantó la vista para decir con tono apesadumbrado: —Tengo mis dudas, Hamuul, de que este sea el camino adecuado. Tal vez los Sendaeterna tengan razón después de todo. La Horda era diferente cuando mi padre era el Gran jefe. —Hizo una pausa—. No es la primera vez que me pregunto si seré capaz de liderar a nuestro pueblo. Pero en esta ocasión, me pregunto si debo hacerlo.

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