[Relato-Narración de evento] Memorias de Kaneela.

Colinas Pardas / Tyrande / Los Errantes
Este hilo lo emplearé para narrar los hechos que vayan ocurriendo en la trama dirigida por Farelar, Sombras del Shalla'tor, desde el punto de vista de la Vindicadora Kaneela.

1er Día de Rol:

Estamos preparados.
Hoy partiremos hacia aquella tierra conocida como Cuna de Invierno siempre y cuando no ocurra ninguna alteración sobre lo planificado.

Naaryn no debería tardar en llegar con las tres balizas que encargué.

Nuestros aliados están inquietos, sus diferencias perduran a través de los siglos y ni siquiera ante una situación tan crucial han aprendido a dejarlas de lado. La actitud de Gilnar me ha decepcionado, a pesar del aprecio que guardo hacia nuestro aliado siento que no es consciente de la gravedad del asunto. Tal es así que mi compañero, el vindicador Naraat, ha respondido a su actitud de un modo poco diplomático, el cual no apruebo y he advertido de ello, mas cierto es que no puedo negar que yo pensara lo mismo con otras palabras.

D'runn ya tiene hechos los preparativos y ha desarrollado la táctica. La compartiremos en cuanto conozcamos quienes de nosotros formarán el grupo elegido.

***

Hemos quedado reunidos en la sede de Hoja de Ámbar. De Seneldor me ha comunicado el acuerdo que los elfos realizaron durante mi ausencia, pretenden forzar al Ancestro Nealthoc en el último instante para actuar con todas las fuerzas de golpe en lugar de limitar el grupo a diez de nosotros. Lady Januar no está dispuesta a colaborar sin el resto de sus compañeros. Les apoyé mas en mi opinión debía existir una buena razón justificada para ese requisito, por lo cual aguardé a conocerla.

Tras encontrarnos con el Ancestro hemos sabido que de fracasar el enemigo podría controlarnos, razón por la cual nos advierte de que no debemos exponer a todos nuestros campeones bajo el ánimo de evitar engrosar sus fuerzas y tener una segunda oportunidad. Puedo comprender sus miedos, en ocasiones contra enemigos específicos nosotros mismos hemos valorado esa precaución; sin embargo no parece ser motivo suficiente para nuestros aliados, quienes discuten su discordia. Finalmente se han resignado y aceptado la condición.

Naaryn ha traido las balizas tal y como esperaba, necesitaré el tiempo que no poseo para trabajar en ellas; lo inesperado fue la aparición de Sammael, la draenei que quedó bajo cuidado de los anacoretas. No la habrían dejado marchar si no estuviera del todo recuperada, por lo que confío en la decisión de mis hermanos; ahora se presta a apoyar nuestra empresa como agradecimiento por el trato. Por desgracia las noticias informan de que la Anacoreta Sumira sigue sin sobreponerse.

Partimos juntos hacia los muelles, listos, los hipogrifos nos esperan para volar hacia ese gélido paraje. Se nos informa de que una fría ventisca amenaza nuestro destino y de que no podremos adentrarnos con las bestias.

***

La tormenta fue peligrosa, pero mera nimiedad comparada con lo que intuyo que encontraremos a lo largo de nuestra misión.

Naraat traduce para mí las discusiones en boca de nuestros aliados y me preocupa la actitud que expresan, sobretodo la de Gilnar. Su desconfianza y adversión hacia la magia es mucho mayor de lo que creía y a pesar de haberle hecho tratar de comprender la necesidad de su uso en esta campaña no parece aceptarlo. Incluso discute con sus propios hombres, dudando de ellos, diría que paranoico; temo que su reciente mala experiencia pueda haberle trastocado. Me ha demostrado ser un elfo noble y cabal, lo que refleja ahora es algo contrario, impropio de él. Ojalá tuviera tiempo para poder calmar sus inquietudes, la Luz podría serenarlo y ayudarle a recuperar la calma, desvelarle la verdad que necesita; si sobrevivimos pretendo ocuparme de ello.

Aún han sido más las intervenciones de nuestro aliado cuando el Ancestro ha hecho uso de unas runas élficas ocultas en la nieve, pronunciando unas palabras en su lengua. Un puente se ha formado mágicamente, comunicando las dos partes de un barranco y permitiéndonos así el paso hacia el templo propicio para conjurar el portal.

Nos disponemos a cruzar.

***

El Shalla'tor intuía nuestros avances y se anticipó. Varios elfos desconocidos se sacrificaron ante nuestros ojos para convocar una aberración del Vacío Abisal.

La Luz sabe cuán importante es nuestro deber y ha brillado sobre nosotros con fuerza. Me anticipé para evitar que el monstruo se adelantara hacia nuestros compañeros junto a Naraat y el elfo llamado Athelas, sumado al apoyo de nuestros aliados logramos apartarla de nuestro propósito.

Los recuerdos y los resquicios mágicos de este lugar deben de estar muy vinculados a él. Una visión del pasado se ha manifestado ante todos nuestros ojos, dolorosa, recordando la tragedia ocurrida ya narrada por el Ancestro.

No albergo dudas esta vez, sé qué tipo de criatura es Farelar y sé que nada podrá impedir que cumpla con la voluntad de la Luz. Sin embargo, si quedaba alguna duda en Lady Januar, ésta ha quedado resuelta tras contemplar la escena en la cual aparecía Sombraeterna. Noto la misma decepción en sus ojos, quizá una rabia similar por su traición. Lamento su dolor, pero ahora sé que no titubeará en hacer lo correcto.

Ha llegado el momento y Nealthoc nos ha explicado cómo procederá. No estoy de acuerdo con los métodos que usará para conjurar la entrada, pero no los negaré por ser la única forma. Se corromperá, usará la esencia de ese engendro para hacerlo. Que la Luz se apiade de su alma, pues ha sido testigo de su sacrificio e intención.

De Seneldor sin embargo se ha pronunciado con una violenta negativa, el uso de ese tipo de magia le ha hecho perder finalmente la compostura. No nos apoyará. Quizá sea mejor de este modo, en una misión tan crítica es necesaria una confianza inexistente en su actitud. Nuestros caminos se dividirán. Espero que encuentre la paz y que nos veamos de nuevo. Que la Luz apacigüe tus dudas, amigo.

Hemos elegido a nuestros campeones y mientras tanto he colaborado con mis hermanos para sanar a Athelas, le necesitamos con toda la vitalidad para afrontar los obstáculos que encontremos y está herido.
Vendrán conmigo D'runn y Naraat. A pesar de no haber participado previamente en batallas junto al rangari me inspira una gran lealtad y posee un currículum excelente, sumado a una actitud que no le desmerece en absoluto y unas desarrolladas nociones de supervivencia creo que ha sido una acertada decisión; confío en él. Dudé en permitir que mi compañero vindicador se sumara por su situación personal, mas es cierto que su deber para con la Luz y la prosperidad de este mundo que juramos proteger implica el sacrificio del riesgo; me duele en el corazón que pueda dejar atrás una familia recién forjada pero no puedo negárselo; admiro su determinación y su manejo con la alabarda será necesario para enfrentarnos a uno de nuestros enemigos. Prefiero pensar que regresaremos victoriosos, a pesar de que no pueda hacer un juramento sobre ello.

He dejado con Naaryn una de las tres balizas, por si pudieran necesitarla, pues parece ser que aguardarán en la zona. Sammael ha quedado bajo sus órdenes. Si teme nuestro fracaso informará de ello y si el resto de nuestros aliados baraja alguna intervención tiene mi permiso para tomar la decisión que crea conveniente.

Con tristeza he contemplado cómo una de las sacerdotisas kaldorei de Hoja de Ámbar renegaba de la División para poder acompañarnos. Lamento que Gilnar no aprecie el sacrificio al que estamos dispuestos. Su nombre es Ishande y ya sin pronunciarse inspira la gracia sagrada con la que está provisto su corazón; junto a ella se adentrarán a nuestro lado Lady Januar, Athelas, un druida llamado Caelon quien se anuncia poderoso, una elfa acompañante de la Altonato a la que creo que se refieren como Dannasta, e Inaisha a quien recuerdo de la batalla bajo el portal.

Vamos a cruzar, me despido de todos y juro bajo la atenta mirada de la Luz que no dejaré desprotegido ni abandonado a ninguno de los valientes que caminan a mi lado. Puedo sentir cómo los naaru me dan fuerzas, no caminamos solos.
***

Todo ha ocurrido de forma frenética, mas confirmo que seguimos con vida tras nuestra llegada.

Mis temores eran ciertos y fue aquel bosque retorcido y oscuro quien nos dio la bienvenida. Los recuerdos de ese lugar aún eran compasivos comparados con el estado en el que lo hemos encontrado. Su oscuridad era mucho mayor, apenas podíamos ver a un metro de nosotros por la espesa niebla; gritos de angustia emergían de ella, rodeándonos. Advertí de sus consecuencias hasta donde alcanzaba mi memoria e insistí en la importancia de no separarnos ni de dejarnos llevar por la pérdida de cordura de aquel lugar. La idea de que nos enfrentara unos con otros me angustiaba incluso más que la misma oscuridad que consumía nuestras posibilidades, impidiendo que hiciéramos uso de nuestro don sagrado así como mermando la magia de Lady Januar.

A pesar de mis advertencias Ishande, Caelon y Athelas permanecieron desaparecidos durante eternos minutos. El Ancestro pretendía continuar mas yo tenía un juramento y no dejaría abandonado a ninguno de ellos a su suerte, pronunciándome. Pudimos reencontrarnos con dos de ellos, siendo Caelon el último en aparecer. Su distanciamiento provocó el desagradable efecto que imaginaba, mostrándose mentalmente afectado. Creo que a pesar de ello podremos lidiarlo.

Tras avanzar arribamos a unas ruinas donde la niebla menguó, repletas de cadáveres. Una cantidad nefasta que me hizo recordar amargamente el Camino a la Gloria. Su estado era deplorable, algo terrible debió atentar contra las pobres criaturas y pronto lo descubriríamos. Una nueva ilusión se manifestó ante nuestros ojos.

El recuerdo enseñó en vida a los desdichados kaldorei tratando de ponerse a salvo de una verdadera aberración, terrible, horrorosa, indigna de la gracia de la Luz. Huían hacia un templo eregido más adelante para sobrevivir, siendo alcanzados antes de tiempo. Con la conmoción en nuestros ojos tardamos en reconocer que los aullidos que nos amenazaban no formaban parte de esa ilusión. La criatura era real.

Corrí para quedar en primera línea, con ánimo de proteger a los rezagados. Estaba dispuesta a enfrentarme a aquello, sin embargo pude sentir un vuelco en el corazón conforme avanzaba hacia nuestra posición. No podíamos hacer frente a semejante abominación en esas circunstancias. Solo pude confiar en que tomaran la decisión acertada. Y así fue, huímos.

Imitamos a los kaldorei del pasado cruzando las puertas del templo, donde sorprendimos supervivientes de la orden Elu'nar. Las dudas nos asolaron pero confiamos en encontrar refugio entre ellos, resultando una acertada decisión. Hallamos un descubrimiento, un resguardo que sin duda debe significar mucho para los elfos de la noche.

Incluso yo pude apreciar la grandeza de aquella Lágrima de la Diosa, una reliquia sagrada que permitía la supervivencia del Templo impidiendo la intrusión de la oscuridad. Nuevas ilusiones se formaron ante nosotros, ayudándonos a comprender hechos pasados que alteraron a Athelas, pues es sabido que su padre formaba parte de Elu'nar. Gracias a ello supimos que el Shalla'tor teme un artefacto alojado en un lugar llamado La Torre Negra, un lugar peligroso al cual tan solo se puede esperar sobrevivir en posesión de la Lágrima. Nuestros corazones se hincharon de esperanza.

La sacerdotisa sin embargo reaccionó de forma imprevista y recelosa, negándonos la Lágrima. Puedo comprender que haya pretendido conservarla para rescatar aquel lugar, mas nuestro cometido primaba. Athelas perdió el juicio durante unos instantes, amenazando la vida de la sacerdotisa. Afortunadamente Ishande y yo pudimos sosegarle.
Nealthoc se recuperó de sus esfuerzos y dejó inconsciente con su poder a la elfa antes de que se enfrentara a nosotros tras perder la razón, cediendo bajo nuestra custodia la Lágrima, la cual entregué a Ishande.

Puedo sentir el amparo de la Luz de nuevo y sé que ahora nada podrá hacernos frente. Lamento la dictada caída de los resquicios de Elu'nar, solo puedo prometer que no será en vano.

He rogado que Ishande y Lady Januar permanezcan juntas para poder velar de mejor forma por ellas, pues ambas son individuos esenciales para nuestro cometido. Debo evitar a toda costa que atenten en su contra, pues implicaría un atentado contra todos nosotros.

Recordaré el sacrificio del Ancestro. Acabamos de despedirnos de él. Aguardará su muerte en el templo a sabiendas de la llegada de los malignos, luchando hasta su último aliento. Que la Luz te acoja en su gloria.

Marchamos de nuevo a la oscuridad, esta vez, emanando luz propia.
2º Día de Rol:

Hemos cosechado nuestra primera victoria. El dolor que inspiran las miradas de los valientes druidas que me acompañan impediría que pudiera celebrarlo en caso de que lo hiciera, mas sé que una batalla no define con seguridad el curso de una guerra, solo nos acerca al desenlace.

Después de avanzar por el consumido bosque llegamos al gran árbol en el que ya estuve una vez. Gracias a la Luz no tuvimos sobresaltos por el camino. Allí animé a Lady Januar a investigar, pues bien sabía que fue el lugar donde la Aprendiz Nilarith se pronunció para dar paso a un hechizo de teleportación. Era nuestra salida.

Antes siquiera de examinar los alrededores, y como extensión de una nueva visión que narraba la razón de ser de la corrupción del bosque, una criatura nos amenazó desde lo alto de las ramas. Los vientos aclamados por Inaisha la expusieron a nuestro alcance donde la Luz reclamó su verdad bajo mi medio, su corrupción era tal que se retorció en agonía. Imposible considerar su perdón.
La naturaleza respondía a su llamada, sometida a su voluntad. Nuestros aliados kaldorei no podían hacer nada contra su nivel de perdición, afligidos. Luché para no caer presa de sus intentos por inmovilizarnos y dañarnos y tras una dolorosa pelea vencimos.

Ahora hay un poco más de paz en este lugar. Parece ser que los resquicios de corrupción han sobrevivido en una sola rama. Cuidadosos de no exponernos a su aura, decidimos colaborar para destruirla por completo. El círculo de runas brilla y Lady Januar lo estudia.

***

Estamos aquí, en la torre, la Torre Negra. Sin embargo esta vez no es Soroinel quien nos recibe. En esta ocasión no habrá cortesías ni aliados.

Januar empleó una magia deshonrosa para conjurar el hechizo que nos ha traído hasta aquí, antes de que pudiésemos actuar con la corrupción restante. A estas alturas estoy dispuesta a llegar hasta el final, sabiendo que es la única manera daré un margen a mi conciencia por la causa que nos reúne. Sé que es así, bajo un coste, aunque no pueda apartar la mirada no retrasaré nuestro cometido. Pido perdón por permitirlo, mas sé que la Luz me guía y comprende.

Deben de esperarnos, nos guían hacia donde les place. Todas las puertas están cerradas salvo una, invitándonos a ella. El Shalla'tor no podría ser menos osado; puede que caigamos pero no sin antes luchar. Y lucharemos bien, con la Luz por justicia y escudo.

No es momento para dejarse guiar por el orgullo. Insisto en que desconocemos si tendremos otro momento como tal para tomarlo por descanso, en la importancia de no almacenar heridas por insignificantes que nos resulten ahora. Nos sanamos y tomamos aliento. Iremos hacia donde nos conducen.

***

Juegan con nuestra desmotivación, nada nuevo, no podía esperarlo de otra forma.
Si la presencia del árbol corrupto ya hizo mella en los corazones de los kaldorei ahora estos se encuentran mucho más perturbados.

Acabamos de cruzar los establos de la torre; Ishande apenas puede desplazarse por sí misma, ha perdido mucha sangre y a pesar de nuestros esfuerzos necesita reposo. En ellos nos desplazamos entre las bestias del Shalla'tor y espíritus elfos cuyo vínculo a este mundo desconozco. Y en ellos hemos sufrido nuestro segundo enfrentamiento.

Naraat trató de usar el diálogo cuando encontramos a la cuidadora de aquellas bestias. Nadie que tenga relación con ese lugar puede ser digno de un margen de confianza, no debemos engañarnos, el Shalla'tor la gobierna, ¿cómo dudar de la conciencia de sus habitantes? Me dio la sensación de que mi compañero no apreciaba la situación del mismo modo que yo, esa elfa era parte del enemigo al que buscamos eliminar.

Las bestias estaban corruptas, tanto como todo aquello que se mostraba ante nosotros. A pesar de que los elfos se negaban a atacarlas di la orden para actuar, pues si atendían a la enemiga no serían menos que ella, carcasas que dejaron de ser lo que fueron en vida para atender a un propósito oscuro. Naraat discutió conmigo en pleno enfrentamiento, ¿qué le ocurre? Me preocupa su comportamiento. Si hay alguna influencia que pueda perturbarle por suerte no lo hace con D'runn, que inició la batalla.

Nos defendimos de las bestias y su caída afectó a la domadora, enloqueciéndola. Luz, a pocas criaturas he visto tan enfurecidas. Cuando la eliminamos una visión nos mostró su devoción en vida con las bestias, antes de corromperse; esto terminó por conmover a nuestros aliados, haciéndoles creer que actuamos de modo erróneo por atacar a los animales. Insisto en que no son más que meras carcasas, con una corrupción tan terrible que quizás solo la muerte les libere de su sufrimiento.

***

Otro enemigo menos.

La Luz sabe que lucho con todas mis fuerzas, con toda mi fe. No dudo, no retrocedo ni desisto, pero el dolor aumenta en mi pecho. No puedo ignorarlo pero sí transformarlo para usarlo en pro de esta batalla. Farelar es un monstruo despreciable, ¿qué padre mata a sus hijos? No debo pensar más en ello, el odio es una emoción que consume y ciega.

Escuchamos sonidos que delataban una celebración tras subir las escaleras; nada más que atrocidades podrían celebrar esos desalmados. Januar invocó un velo de invisibilidad que nos permitió adentrarnos con precaución, el estado de Ishande nos retrasó y no pudo mantenerlo por más tiempo, desvelándonos en el peor momento.

El que parecía el único vivo comensal de aquel banquete de espectros dio la alarma, pretendiendo huir para vociferar nuestra intrusión. Estuve alerta, pretendiendo proteger a la sacerdotisa en todo momento, sin embargo ninguno de los espectros nos atacó.
Perseguimos a aquel elfo por los pasillos y salones e hizo uso de sus guardias para atacarnos. En ningún instante abandoné a Ishande. Cuando finalmente le dieron caza yo me encontraba pasos atrás con ella, podía saber de sus ojos lo que no expresaban sus palabras. Se estaba rindiendo, no quería continuar a nuestro lado porque se consideraba una carga; puede que en otro momento cualquiera de nosotros flaquee, pero los demás se esforzarán para compensarlo y no será menos con ella. Se lo hice saber.

Le he pedido a D'runn que le de alimentos y agua. Mientras nos detenemos Lady Januar y Dannasta comprueban las pertenencias que pudiera guardar el enemigo caído. Iré a ver.
***

Sé con certeza que estoy preparada. Tan solo mirar a los ojos de Sombraeterna podría remover mis entrañas, pero no hacer temblar mi hoja, ni apartar mi Luz.

Hemos recibido un duro golpe. Nos recuperamos bajo la confusión que inspira este momento.

Una de las elfas del Shalla'tor quiere hacernos creer que les ha traicionado librándonos de nuestra celda. Será cuestión de que me recupere, necia será si cree que voy a perdonar su oscuridad, si me toma por aliada. Sus embustes jamás volverán a engañarme y menos cuando dice hacerlo por deberle un favor al vil traidor. Ningún favor de ese monstruo podría beneficiarnos.

Antes de caer recuerdo que le pedí a Naraat que se ocupara de portar en brazos a Ishande. Por el peso de la elfa no debía de suponerle ningún agotamiento teniendo en cuenta la consistencia de mi compañero. Sin embargo me ignoró y se adelantó con una actitud poco digna en un vindicador hacia Lady Januar y Dannasta, separadas del grupo pasos adelante, adentradas en la oscuridad.

Las maneras de Naraat fueron ofensivas, faltó a la sagrada virtud del respeto y desestimó mis órdenes. Le recordé que los naaru no aprobarían semejante comportamiento y habría sido motivo de discusión de no habernos interrumpido la realidad que nos rodeaba: un sinfín de esbirros.

El Shalla'tor apareció frente a nosotros. Habíamos quedado divididos ya que D'runn se estaba ocupando de la orden que pedí al vindicador, ocupándose de Ishande. Esos inmerecedores de gloria nos ofrecieron rendición, unirnos a ellos. Ofendida estaría de quien dudase de mi respuesta.

Íbamos a caer si nos pronunciábamos contra tantos enemigos, pero estaba dispuesta a hacerlo. Animé a Januar para que pusiera a salvo con su magia al resto de compañeros, protegiéndola. Habría dado mi vida por ello, pero ni siquiera pudimos contar con esa opción; una de las enemigas neutralizó cualquier tipo de canalización, ni siquiera la Luz respondía.

La puerta por la que entramos había sido sellada. Estaban convencidos de que nos abandonaríamos a su suerte, yo no. Me resistí. Todos somos parte de la Luz, mi cuerpo forma parte de la Luz y si bien no pude invocarla sí pude honrarla a cada golpe, a cada enemigo abatido. Apenas veía lo que ocurría con el resto de valientes, una marea de súbditos nos arrastraba sin descanso. Ordené alzando la voz que hicieran uso de la Lágrima, mas no recibí respuesta.

Seguí sin distinguir hasta que aquella aberración que conocimos en el bosque hizo presencia. Se trataba de una de ellos, una elfa descomunal. Más que una elfa parecía un monstruo.
Vi cómo se dirigía a uno de mis draenei, Naraat. Lo habían atrapado. Los demás luchaban por mantenerse en pie y a pesar de soportar la batalla no lograban abrirse paso. Desde mi posición y por las circunstancias no pude comprobar si D'runn e Ishande seguían con vida. Hinché mi pecho de valor y traté de detener a esa criatura, anteponiéndome entre ella y el vindicador con mi filo. Ni siquiera gimió, ni siquiera mostró signo de dolor. Sentí desazón, al menos no hice nada de lo que pudiera arrepentirme. Moriría con honor.

Después llegó la confusión, oí cómo una de ellas daba órdenes, la que parecía líder. Nada más. Despertamos en esta celda, despojados.

Me ha amenazado personalmente. Sus consumidos corazones no podrían disfrutar de otro modo que corrompiendo almas nobles y eso es lo que pretenden conmigo si me capturan. Antes me quitaría la vida. Tras ser liberados he confiado en D'runn para que lo haga en su momento; me consuela saber que velará por mi alma.

Una nueva visión me ha desvelado algo que debía imaginar. Farelar asesinó a la hermana de Yustiel. Recuerdo tiempos pasados con impotencia, que no hacen más que alimentar mi disposición.

Noto a Naraat cada vez más alterado, por la Luz, quisiera aprovechar este momento para conversar con él, mientras recogemos nuestras pertenencias. Por otro lado espero que esta pausa beneficie a Ishande. Desconozco si habrá recuperado la Lágrima de la Diosa, aunque dudo que continúe entre nosotros.

Tengo un mal presentimiento.
3er Día de Rol:

Exacto, la Lágrima de la Diosa era una reliquia demasiado valiosa, se encargaron de separarla del resto de pertenencias.

Ya he comunicado mis intenciones hacia el resto de aliados aprovechando que la Shalla'tor nos dejó a solas. Esperaré a que nos recuperemos sin turbar la relación, pero en cuanto repongamos las fuerzas meditaré el momento adecuado para actuar sobre ella. Están de acuerdo.

Ahora aguardamos a su lado, Sensyra se llama. Trata de abrir un portón con empeño tras indicarnos dónde se encuentra Xanar para que acabemos con él. Lady Januar confirma que detecta una fuente mágica en el lugar donde supuestamente se halla.

Ishande nos retrasó nada más salir de las mazmorras, pero con la ayuda de su hermano Caelon parece estar más repuesta. Sabía que no tenía que perder la esperanza.

Una visión nos acaba de mostrar la interacción entre Xanar y la líder del Shalla'tor tras su derrota en Teldrassil. No sé cual será la fuente que las provoca, pero hasta el momento parecen verídicas. Si lo siguen siendo el Shalla'tor pensó algo para ese monstruo como castigo por su fracaso.
Quizá ese sea el plan de Sensyra, castigarle enviándonos y aprovecharse de nuestro debilitamiento para acabar con nosotros. Sea como sea es un Shalla'tor y tenemos que acabar con su corrupción, así que hacia allí nos dirigimos.

***

Abyecta abominación.

El sufrimiento contenido en aquella sala era insoportable. Quizás cientos de almas permanecían atrapadas, dominadas dentro de unos recipientes condenadas a la agonía, a la espera de ser devoradas por la forma retorcida y desagradable en la que se había convertido Xanar. Desde luego su apariencia no se parecía en absoluto a cómo le recordaba. Tan solo la oscuridad podría crear algo así.

Hemos sufrido las consecuencias de exponernos a ese engendro; trató de arrastrar nuestras propias almas fuera de nuestro ser, aún siento tan amargo dolor. Cuando entramos avisté varios cristales corrompidos que rodeaban la sala, sabía que no estarían ahí por mero adorno y mandé destruirlos. Las perturbadas almas atrapadas en ellos comenzaron a liberarse a cada cristal venido abajo, cobrándose venganza contra el Shalla'tor.
Mientras tanto una charca de sangre negra crecía bajo él, una sangre corruptora y dañina que durante minutos el vindicador y yo sentimos bajo nosotros. Llegado un momento, cuando todos los cristales estaban hechos añicos, de las pozas sobre las que levitaban surgieron enormes tentáculos. Creí que serían controlados por el monstruo, sin embargo arremetieron contra él, aunque bien parecía que no hubiesen hecho distinción entre él y nosotros de cruzarnos en su trayectoria.

Cuando los tentáculos hicieron pedazos a la abominación la charca se expandió impacientemente, obligándonos a abandonar la sala rápidamente. Este reto ha sido el más horroroso hasta el momento, y si no hubiese sido por la Luz, por las sanaciones y purgas que nos apoyaron, quizás no lo hubiéramos superado.

Algo que pesa en mi espíritu es no haber dispuesto de tiempo para rezar por todas aquellas almas. Ojalá al ser libres hayan podido ascender hacia la paz eterna. Que la Luz les guíe hacia el descanso.

Sensyra nos ha esperado con el portón abierto, sorprendida de nuestra victoria, sin embargo todavía no se manifiesta hostil. Se ha adelantado, prometiéndonos unos minutos de seguridad que aprovecharemos para recuperarnos. Mientras nos sanamos, probamos bocado y nos hidratamos hablaré con Naraat. Noto cómo su esperanza mengua; me cedió su alianza antes del enfrentamiento y fue directo a por Xanar, dispuesto a recibir sus infames ataques por el resto. La desesperación puede causar una actitud temeraria, no puedo permitirlo.

***

D'runn ha desempeñado un papel esencial en esta ocasión.

Una vez aliviados continuamos hacia una enorme sala compuesta por varios pisos dentro de esta. Pronto hubimos de detenernos al escuchar resonar las voces de dos individuos conversando, reconociendo a uno de ellos como la líder del Shalla'tor.
Durante nuestra plática Naraat me había confesado que voces susurrantes le perturbaban haciéndole creer que Gilnar estaba bajo órdenes del Shalla'tor y había atentado contra su familia mientras ejercíamos nuestra misión. Pensé que no sería más que una deleznable artimaña para desesperar a mi compañero, sin embargo lo que alcancé a escuchar me estremeció.

Nuestros enemigos comentaban los avances de a quien considerábamos aliado, avances en pro de su oscuro cometido. Atendí en silencio, con el corazón encogido, pues sabía que mi vindicador no haría más que confirmar sus amargas sospechas aumentando su angustia. Mientras tanto D'runn y la forestal elfa inspeccionaban el lugar para posicionarse; el rangari me hizo una señal para que le cediera permiso, posicionándose en uno de los pisos superiores. Cuando la líder abandonó el lugar el otro elfo, al cual tomamos por el forestal del Shalla'tor que mencionó el Ancestro, ascendió por los pisos de la sala saliendo de nuestra vista.

Me dirigí a Ishande, pues era de extrañar que una sacerdotisa de corazón tan puro hubiera pasado desapercibida semejante corrupción en el cuerpo de De Seneldor. Ella misma negó esa posibilidad, convencida de las mentiras que el Shalla'tor pretendería hacernos creer. Podría decir que mi único objetivo presente es el Shalla'tor, aquí, en esta sombría torre; lo que ocurra en Kalimdor trato de desplazarlo a un segundo plano para permanecer centrada. Aún de ese modo la idea de que Gilnar haya podido ser manipulado es atroz, me pregunto si el suceso con aquel escrito pudiera estar relacionado con nuestros enemigos y, en tal caso, lamentablemente pudiera ser cierto.

Centrados en continuar advertimos que nuestro enemigo permanecía avizor, llegando a invocar ojos mágicos para vigilar la sala e impedir nuestro avance. D'runn trató de facilitárnoslo lanzando objetos por la sala desde su posición, llamando la atención de las invocaciones. Ello nos permitió cruzar hasta la otra punta sin ser vistos, donde había una salida.

Sin embargo él no corrió la misma suerte, siendo detectado. El forestal enemigo acertó de pleno en mi compañero, complicándole la carrera. Al advertirlo salí de nuestro refugio para cubrirle y darle apoyo, junto a Naraat; a pesar de mi intento por protegernos tanto al rangari como a mí misma no tuve éxito en ninguno de los dos casos, siendo yo quien recibió un flechazo esta vez. Por suerte no profundizó en demasía gracias a la armadura que porto, aún así la puntería de ese elfo era sobresaliente. Naraat y yo nos cubrimos con los bancos que encontramos en la sala y, tras que mi compañero analizara la situación siendo consciente del impacto que había recibido, me aseguró que se ocuparía de poner a salvo a D'runn, aconsejándome regresar junto al grupo. Dannasta también avanzó junto a Naraat hacia D'runn, que por entonces había abatido algunos de los ojos mágicos. Dieron un rodeo hasta alcanzarnos para evitar quedar a descubierto.

Gracias a la Luz aunque herido, han podido reunirle junto a nosotros.

***

Pude sanar superficialmente la herida que recibió en el hombro mientras los compañeros eliminaban más ojos avizores. Por entonces pudimos adentrarnos por los pasillos que nos ayudarían a ascender hacia los pisos superiores.

El camino nos condujo a un tramo descubierto donde el tirador apuntaba a la espera de acertarnos, por lo que nos detuvimos para planificar una estrategia que garantizara nuestro paso.

D'runn propuso en primer lugar cubrirnos con pedazos del mobiliario presente, por lo que apresurada me dirigí junto con Naraat para facilitarlos. El vindicador volvió a mostrarse desafiante a mi autoridad, criticando mi confianza depositada en el rangari pues terminé confesándole cual era la orden que le había confiado tras ser liberados de nuestro cautiverio; tuve mis razones y me reiteré a ellas, además no era momento de dar explicaciones.

Mientras tanto Ishande presentó otra táctica, pretendiendo crear una barrera protectora a la cual se refería como santuario o algo parecido. La sacerdotisa había estado gravemente herida y su recuperación era lenta, por lo que lo consideré arriesgado.
D'runn planteó algo más, que Dannasta y él mismo realizaran contradisparos en dirección a la que procedían las flechas enemigas, para que el enemigo tuviera que moverse y dificultara su puntería.
Por último Caelon propuso conjurar una corriente de aire para desviarlas. Esta idea me pareció interesante y más siendo apoyada por Inaisha.

Mientras organizábamos las propuestas nuestro enemigo inició una cuenta atrás. Acordamos hacer uso de una combinación de ideas. Los druidas se adelantarían con sigilo unos pasos para trabajar conjuntamente en la pronunciación de los vientos y una vez diera resultado el resto del grupo se apresuraría a cruzar cubiertos por las piezas de madera, estando atentos D'runn y Dannasta por si se diera la necesidad de realizar contradisparos. Yo aguardaría para proteger a los druidas en caso de que se retrasaran.

Desgraciadamente nuestro enemigo se adelantó, conjurando nuevos ojos de visión que desvelaron a Caelon e Inaisha antes de que pudieran convocar el vendaval; aún así lo intentaron, sin éxito. El enemigo lanzó flechas incendiarias sobre el pasaje de madera, haciéndolo a arder y dificultando nuestro camino sin dejarnos más tiempo de maniobra. Rogué a la Luz para que me cediera su ayuda una vez más, y cubiertos bajo su protección cruzamos prestos hacia el extremo contrario.

No estoy segura de si Lady Januar y Dannasta se encuentran sin impactos de flecha, pues se han adelantado. D'runn tras despachar el ojo invocado ha recibido un nuevo flechazo y ahora trataré de ayudarle a continuar.
***

No pude hacer gran cosa por el rangari y el alboroto que se escuchaba más adelante nos incitó a continuar hasta la posición de las elfas.

Tratamos de ascender hacia el piso superior en busca del tirador, siendo Dannasta herida en uno de los tramos descubiertos; mientras tanto la pierna de D'runn estaba atravesada y tuve que retrasarme con él para cederle mi apoyo. En determinado momento imbuí un virote de mi compañero en Luz sagrada cuando este se preparó para disparar en la dirección desde la cual recibíamos los ataques, lo que nos permitió reconocer a nuestro enemigo gracias a la luz, y lo que es mejor, fue un disparo certero.

Ya acorralado parecía rendirse, con una única flecha en mano y unos ojos, para nuestra sorpresa, ciegos; aún así no confiamos en su derrota. Entonces mostró interés por D'runn, como si en las entrañas de ese desdichado quedara admiración hacia quien pudiera considerar un rival, pretendiendo conocer su nombre antes de aceptar su destino creyendo contar con ese derecho entre “cazadores”. El rangari tan solo esperó que le diera la orden sin responder a su petición; un monstruo no tiene derecho a nada. Adelantándose al disparo él mismo se quitó la vida con la única flecha que portaba.

Una nueva visión se está materializando más adelante, mostrando respuestas ante la existencia de la elfa gigantesca, Kalandra. Escucho en segundo plano su historia, su odio desmesurado y la destrucción con la que lo manifiesta, pero ahora las heridas de D'runn me tienen ocupada. Por más que lo intento no logro sanarle, ni yo ni nadie.

***

La voluntad de la Luz es la que debe de habernos salvado la vida esta vez, pues nuestros cuerpos están extenuados por el continuo esfuerzo físico.

Como un reclamo, tras la visión los gritos de la elfa monstruosa se hicieron reales y pronto advertimos que se dirigía hacia nosotros para darnos caza. Intenté ofrecer una pequeña ventaja manteniendo una barrera protectora que logró retrasar a la bestia mientras el resto del grupo huía.
Tras ello me ocupé de ayudar a D'runn a seguir el ritmo mientras que Naraat me relevaba en la labor de obstaculizar el avance enemigo, quedando el último. Ascendimos por la única vía que estaba a nuestra disposición, sin saber a dónde nos conduciría, arriesgándonos a quedar arrinconados. Y finalmente se nos concedió un oportuno socorro cuando las frágiles escalas de madera que pisamos se vinieron abajo por el peso de Kalandra, alejándola de nosotros.

Ahora nos encontramos en una sala de techo alto, la cual alberga una construcción parecida a nuestros constructos sagrados nacientes de Auchindoun, atiborrada de sangre negra. Una visión nos recuerda una vez más la intolerable traición de Sombraeterna, cómo ha aprovechado sus conocimientos en Pandaria para emplearlos a su favor, pues esta figura no es más que un gólem propio de aquel lejano continente. Me preocupa si pueda activarse hostilmente hacia nosotros pero aunque trato de advertirles mis aliados se encuentran agotados, de hecho D'runn ha pedido ayuda a Lady Januar para poner su hoja al rojo vivo y cauterizarse la pierna; no llegaríamos muy lejos.

Athelas mientras tanto vigila el lugar por el que entramos, temiendo el regreso de Kalandra. De responder la construcción tendremos un terrible problema; permanezco atenta.

***

No hallo palabras para pronunciarme. La verdad a la que me he enfrentado es mucho más que un insulto hacia los naaru y hacia mí. Hacia todos mis draenei. Hacia el Profeta.

El gólem permaneció inmóvil, por lo que pudimos avanzar sin detenimiento. La siguiente sala acogía cientos de artefactos de todas las razas que conocía, incluso no pude acertar la procedencia de muchos de ellos. Farelar no perdió el tiempo engañándonos.

Sensyra nos esperaba, una vez más sorprendida por nuestra perseverancia; me preguntaba en qué momento volvería su falsa ayuda contra nosotros. En aquel instante escuchamos pasos raudos hacia nuestro lugar, siendo detectados por la Shalla'tor como la guardia de la torre.
No estaba segura de si nos ayudaría o si se trataba de una trampa, por lo que avancé hasta quedar detrás de la elfa con intención de eliminarla dado el caso. Para nuestra sorpresa anunció la llegada de unos aliados, tal noticia me confundió y acrecentó el instinto que me obligaba a asimilar los factores que nos rodeaban.

En el estado en el que nos encontrábamos no habríamos podido hacer frente a las filas enemigas que aparecieron, tan solo pudimos contemplar con impotencia cómo los aliados de los que había hablado Sensyra aparecieron mediante oscuros portales, eliminándolas al instante con energía vil.
Durante aquel preciso momento no reparé demasiado en quienes formaban parte de esa comitiva. El uso de la magia corrupta causó el mismo efecto de repulsión en el resto de mis acompañantes que en mí, y cuando se serenó la situación tuvimos que calmar nuestras impresiones para poder atender a la elfa. Sensyra ofreció una alianza para derrotar al Shalla'tor, introduciendo a sus aliados como el Concilio de la Gran Oscuridad; aquella ruin oferta pareció provocarnos la misma reacción a todos por igual, negando nuestra colaboración.

Se adelantaron, sin aparente intención de provocarnos; entonces fue cuando distinguí a alguien familiar retrasándose para dedicarme unas palabras: Daelya. Nuestra anacoreta, quien había estado junto a mi unidad desde incluso antes de su nombramiento oficial, formaba parte de ese inconcebible Concilio. El dolor junto a la profunda decepción que sentí y sigo sintiendo me nubla la mente cuando trato de comprender por qué razón lo hizo. Era una sierva de la Luz, una hermana a quien se le instruyó para portar la palabra sagrada, para entender y ofrecer el ejemplo y la esperanza que los naaru nos transmitieron; semejante execración hacia sí misma, semejante ultraje... ¿Cómo ha podido? Sé que le dedique frías palabras, mas ni siquiera soy capaz de recordarlas por la conmoción.

***

Al menos tenemos algo más de tiempo para reanimarnos. Tras sanar a D'runn el vindicador y yo hemos ejecutado el diálogo que teníamos pendiente.

Las voces que le susurran no merman ni con los rezos más dedicados, en cuanto a ello no he podido aconsejarle más que la insistencia por ignorarlas. Obstinó en la molestia que le supuso el confiarle la tarea de prevención a D'runn y no a él; realmente lo hice porque lo creí más adecuado dado el carácter frío del rangari y la amistad que nos une a Naraat y a mí, ya que llegado el caso no quisiera ninguna carga emocional sobre mi compañero. Temo que tras el intercambio de palabras las tensiones entre ambos han menguado para dar paso al trato propio; sé que la desesperación que puedan infundir las voces en su cabeza es ardua de soportar, pero debe ser fuerte. Tenemos que permanecer unidos y necesito que no me cuestionen.

Nuestros aliados elfos están reunidos en la otra punta de la sala, salvo Ishande, que ahora se ocupa de las heridas de D'runn. Les he comunicado mi impresión sobre cómo creo que debamos actuar ante la situación actual; aunque no toleremos la presencia del Concilio de la Gran Oscuridad ahora mismo no podríamos enfrentarnos a ellos, y la experiencia me indica que tampoco al Shalla'tor a solas. Quizá no sea la táctica más honorable, la Luz me perdone, pero si pretendemos hacer lo correcto solo nos queda una opción: permitir que el Concilio se enfrente al Shalla'tor sin impedirles el avance y, cuando ambos estén debilitados, poner fin a sus malas artes.

Parecen comprenderlo y estar de acuerdo. Siento que no es una actitud ética ni moral, mas prefiero vencer y que exista quien pueda criticarla a fracasar y que no haya quien ofrezca crítica alguna con vida. No todos los sacrificios se realizan entregando la vida y en esta situación no tenemos más opciones, por mucho que a algunos de nosotros nos ofenda tener que participar de este modo alevoso.

Voy a hacer un turno de guardia mientras los demás se recuperan. Trabajaré en las balizas con las fuerzas que me queden ahora que puedo permitírmelo.
No lo había leído sinceramente porque el rol Draenei no es lo mío, pero tras leerte en otro hilo me pico la curiosidad...

Vayan pues mis +1 buen trabajo

P.D. Siguen sin gustarme, demasiado "benignos"
Gracias, la calidad de mis eventos se paga.
4º Día de Rol:

Preferí enfocar mis esfuerzos hacia el alivio de nuestras heridas, aún así logré cargar poco más de la mitad de la capacidad de una de las balizas. La Luz remanente en ella podrá servir para iluminar oscuros lugares y, de tener otra oportunidad, podré potenciarla con otros fines.

Quise inspeccionar los artefactos de la sala, mas se me advirtió desconfiar de su naturaleza. Pensaba que pudieran ayudarnos, mi unidad tiene experiencia en ello y habría sido interesante tenerlos a nuestro favor, cualquier ayuda es poca. Por desgracia tan pronto como comencé a analizar varios cristales una visión apareció reclamando nuestra atención.

Esta vez los protagonistas fueron Farelar y Sensyra. En ella la elfa parecía arrepentida en cierto modo, dubitativa. Se cuestionaba sus propias emociones ante un escéptico Sombraeterna que parecía tratar de ignorar la importancia otorgada por su compañera hacia el asunto.
Ciertamente puede que esté siendo injusta, pero esta vez me es difícil sentir compasión hacia una criatura como ella. Mi corazón se ha endurecido y mi razón me recuerda constantemente el engaño de quien creí ayudar. No puedo creer que después de tanta atrocidad, de tanto sufrimiento, le resulte tan sencillo pedir perdón; no en la situación de un Shalla'tor, de un traicionero y vil Shalla'tor.

Se escuchan estruendos de batalla. Continuamos.

***

Un caos. Aquellos que se adelantaron ahora combatían contra esbirros de nuestro enemigo común ocupando el espacio de una amplia biblioteca.

Teníamos que proseguir y la idea de hacerlo con discreción sin duda era la primera en descartar, pues no había forma de hacerlo mas que cruzando por medio de la batalla.
Todavía sin ser descubiertos tratamos de organizarnos, salvo el impaciente de Athelas, quien se separó para adelantarse por su cuenta. Su imprudencia nos condujo a una rápida actuación en la que ordené a D'runn que despejara nuestros primeros pasos desde lo alto de la rampa por la que habíamos de descender.

Eran los inmorales de aquel Concilio quienes entretenían a las criaturas a duras penas, y aún sin sentir empatía alguna ni hacia unos ni otros supe que debíamos permitirles continuar para llegar a ejecutar el plan previsto. Así pues di la orden a mis draenei de inclinar la balanza a su favor, uniéndonos a nuestro paso como apoyo.

Athelas continuaba avanzando sin detención, ignorando todo cuanto pudiera de su entorno con tal de llegar hasta la salida, tan solo un enorme ensamblaje le detuvo. Contemplé cómo era Daelya quien osaba enfrentarse a él y quizás, por última vez, luché a su lado. Juntos lo derrotamos, pudiendo continuar.

Antes de seguir sufrí un arrebato inspirado por la presencia de quien hubiera sido una de mis anacoretas. En aquel instante no habría sabido distinguir cuales fuesen mis instintos. Bien pudiera haber deseado arrastrarla de la mano junto con nosotros con la esperanza de que retomara su fe presenciando cada una de nuestras victorias y nuestra inquebrantable persistencia, o bien pudiera haberla abofeteado de forma tosca y en vano llevada por la ira.

Por una vez la impaciencia de Athelas me salvó de tomar una decisión improcedente, empujándome a continuar. Nos acercamos a la desembocadura de este lugar y otra visión nos muestra a un escuadrón de Elu'nar preparado para lidiar una batalla.

***

La vida de Athelas expira a cada segundo. Las respuestas que ha recibido han sido más dolorosas que cualquier golpe.

Cuando entramos en la siguiente sala la visión seguía extendiéndose. Aquellos guerreros que empuñaban sus armas con valor se veían traicionados, engañados por aquel elfo que les lideraba antes de que lograsen encararse a Sha'lla. Asesinados por él, el padre de Athelas, Thalen.
Como si se repitiera la historia en este lugar, el pasmo y el horror reflejados en el rostro de nuestro compañero era tan desconsolador como el de los etéreos elfos, cuya existencia se desmaterializó dejando presente una sola figura, la del traidor que tanta aflicción había provocado.

Miré a Athelas y sentí cómo su impotencia, cómo el dolor de su alma le envolvía hasta llegar a mí. Compartiríamos esa carga, todos. Quedé a su lado cuando pronto tal villano se pronunció contra él, sus palabras no escondían más que veneno.
Por un momento temí que el espíritu de nuestro aliado se derrumbara frente a la revelación. Ese infeliz pretendía convencerle para que actuara en contra de su propósito, mas la lealtad de Athelas le convertía en un elfo mucho mejor que quien fuese su progenitor; por ello, no titubeó a la hora de desenvainar su hoja.

No quisiera imaginar el valor que tuvo que reunir para hacerlo, pero no fue momento de contemplaciones. Las arremetidas del conspirador cargaban con la maldad acumulada durante miles de años y ninguno de nosotros permanecería expectante. Su habilidad, su técnica y manejo rivalizaban con todos nosotros no solo individualmente, sino en conjunto. Amenazó especialmente a Ishande, como si tuviera una importancia especial para Athelas, y aunque impedimos que cumpliera con sus palabras ninguno de nosotros quedó indemne.
Quiso retar a su hijo, incluso se atrevió a pronunciar que no éramos quienes para contradecir su orden en un lugar al que no pertenecíamos. Mas respondí que su existencia era la intolerable en este mundo y, bajo el juicio de la Luz, no le dejamos luchar solo.

Terminada la batalla hemos advertido con impotencia el amargo resultado, el cómo injustamente el rencor y el odio de un padre puede acabar con la vida de la criatura a la que más debió amar.

He tratado de sanarle. Sé que puedo, que a pesar del agotamiento mi voluntad es lo suficientemente fuerte. Y he contemplado cómo canalizo el don sagrado desde mi ser al suyo, sin embargo no responde. Ishande permanece devastada a su lado, quizá significara mucho más para ella de lo que creía.

Mientras quede esperanza para él buscaremos la forma de mantenerlo junto a nosotros, aunque mi corazón intuye que será una pronta despedida.
***

Esto es insano, hasta los Shalla'tor no pueden ignorar la locura que han creado.

Ni siquiera tuvimos la ocasión de reaccionar. Apenas habíamos comenzado a asimilar la pérdida de Athelas cuando los pasos de Kalandra sonaron de nuevo, cada vez más cercanos.

Juro por el amor de A'dal que traté de movilizarles, de advertirles y presionarles para que abandonaran el lugar. Sin embargo la sacerdotisa no reaccionaba, seguía de rodillas junto con el cuerpo de su compañero. Y entonces apareció.

Quisiera haber sentido el ánimo de saber que pudiésemos hacerle frente, pero a cada encuentro mis esperanzas por lograrlo se desvanecían. Aquella enemiga era mucho más de lo que lo pudiésemos esperar de otros obstáculos y acabaría con nosotros, comenzando por la inmóvil Ishande.

Reconozco que tuve que asimilar rápidamente el miedo para reformarlo en actitud. Los latidos de mi corazón vibraban en mi armadura cuando opté por provocar a la abominación para que centrara en mí su atención e ignorara al resto. Recé por que Ishande recuperara la noción y junto con ella se pusieran a salvo.
Conduje los pasos de Kalandra lejos del resto, hacia un paso elevado; sus cargas eran lentas, pero una sola de ellas habría podido partir mi cuerpo y armadura por la mitad. Y entonces la Luz me ayudó a ver con claridad.
Podía hacerla caer si me posicionaba en el lugar correcto, traté de colocarme en varias ocasiones y sin embargo se resistía evadiendo mi plan. Aún peor, la estructura se tambaleaba y era la única vía para continuar nuestro paso. Tenía que decidir con urgencia y una idea acudió a mi mente.

Grité con toda la fuerza que logré reunir para que se apresuraran a cruzar la vía y pude decidirme aún mejor cuando contemplé a Ishande junto al grupo. Logré sortear a Kalandra, retrasándola en el otro extremo y así brindándome unos segundos en la plataforma colectiva. Quise convencer a Ishande para que usara su habilidad sagrada sobre mí, devolviéndome junto a ella en el momento justo, pues pensaba provocar una última acometida de la deformada elfa aunque por ello tuviese que derrumbarme sobre la pasarela. Sabía que era arriesgado, que su condición mental y su agotamiento físico aumentarían más su probabilidad de fallar en el intento; pero D'runn también era consciente.
El rangari se ofreció a correr el riesgo por mí insistiendo en la importancia de mi soporte para con el grupo. Lo comprendí, lo acepté a pesar de sentir el impulso de ceder a semejante labor antes que exponer a otros, pero no podía negar su razón. Mientras tanto Kalandra se estaba retrasando en su regreso, cuando alcé la mirada para localizarla no quedé conforme ante lo que vi.

Había confiado en que estaríamos todos y tras comprobar la presencia de Ishande me había relajado. Pero no era así, e Inaisha no era sino quien había llamado la atención del monstruo al otro lado de la pasarela, en la sala donde yacía el cuerpo de Athelas.

Corrí con ánimo de evitar lo fatal, seguida de D'runn. Reconozco que la druida lograba sin apenas esfuerzo evadirla, haciendo uso de su habilidad cambiaformas. La decisión, confianza y el éxito que mantenía acompañaron sus palabras, indicándonos que estaba segura de lo que hacía e invitándonos a regresar. Así lo hice, pues confié en que lograría hacer lo correcto.
Una vez al otro lado esperamos a que Inaisha volara en forma de ave hasta nuestra posición y, antes de que Kalandra nos alcanzase, destruimos las columnas que soportaban el cruce, haciéndola caer a su paso.

Sensyra nos sorprendió esta vez, aguardándonos de nuevo sin actitud hostil. Antes de que pudiera convencernos de que no nos habíamos librado de la abominación fue esta misma quien nos lo demostró, apareciendo de nuevo mediante un portal mágico. Era peor que cualquiera de las pesadillas que haya sufrido; parecía una persecución sin fin, destinada a acabar con nosotros bajo cualquier concepto.

Confiamos en la elfa de nuevo, pues pocas eran nuestras posibilidades de eludir a Kalandra, siguiéndola hasta una enorme estantería donde se detuvo sin sentido alguno. En ese momento sospeché que nos tendería una trampa, mas agradezco que no fuese así; un pasadizo oculto se reveló, invitándonos a pasar por él.

Llegamos hasta el final del estrecho pasillo donde se abría paso a una sala en cuyo centro se encontraban oscuras runas y símbolos que despertaron nuevamente mi sospecha. A pesar de la discreción del lugar Kalandra parecía conocerlo, pues sus pasos avanzaron tras los nuestros y esta vez, no teníamos a donde ir. Al contrario que nosotros, Sensyra parecía tenerlo previsto.

Nos amontonamos en el fondo de la sala, reducidos a una posición preventiva mientras Sensyra descubría su plan. En cuanto la criatura horrible se adentró lo suficiente, la otra Shalla'tor pronunció un hechizo de carácter sombrío que generó un portal sobre el ritual central. Por lo que deduje se trataría de energía del vacío, a la que no le costó acabar de un modo desagradable con Kalandra ejerciendo presión en su cuerpo. Un angustioso espectáculo.

Ha sido un alivio saber que la persecución ha terminado, ninguno de nosotros pronunció discrepancia ni juicio sobre el cómo de su final. A estas alturas poco importan.

Sensyra por otro lado nos sorprendió. Su figura comenzó a desvanecerse y, en un esfuerzo por hacer brillar su raciocinio creyó conveniente abandonar su vitalidad bajo confesiones. Entre ellas confirmó la teoría de que su fin se debe a lo dictado en caso de que un Shalla'tor acabe con la existencia de otro, siendo conocedora de ello; también quiso convencerme de que sintiera piedad por su descendencia, suya y temo creer que de Sombraeterna, de que pudiéramos ofrecerles un futuro distinto.

Reconozco que en aquellas circunstancias, con su destino sentenciado y a sabiendas de que su sacrificio había sido real sí supe comprenderla, o eso creo. El perdón es algo que debiera ganarse y solo la Luz podría reconocérselo, no yo. Con tanta atrocidad no alcanzo a saber hasta qué punto su corazón hubo cambiado.

No tenía constancia de que Farelar tuviera hijos y no puedo evitar temer por cómo hayan sido educados o peor, en qué les habrán convertido. Pero no sé por qué Sensyra ha confiado en mí, que yo sepa no he modo alguno de intervenir por ellos a menos de que acabar con el Shalla'tor sea la respuesta.

En esta ocasión descansaremos más relajados. El acoso ha cesado y estamos relativamente a salvo. Además, abusar de este tiempo nos favorecerá, pues el Concilio de la Gran Oscuridad luchará por nosotros mientras tanto, debilitándose, tal y como esperamos. Si no recuperamos el aliento poca será nuestra probabilidad de victoria.

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