Potopregunta: ¿Es peor tener muchos miembros o pocos?

Creaciones, eventos y comunidades de WoW
Conseguir llenar tu hermandad de miembros, que siempre haya gente para todo, que se lleven bien entre ellos y se ayuden los unos a los otros. Eso es un sueño, algo que se puede llegar a dar muy rara vez por no decir nunca, algo que aunque todos queremos es casi imposible de obtener.

Si la hermandad tiene pocos miembros es fácil que el grupo tenga cohesión, que estén unidos y vayan todos a una, se puede conseguir sin muchos problemas que colaboren los unos con los otros y que se apunten a un bombardeo si hace falta. Pero en el número está la fuerza y si el grupo es pequeño al final termina por faltar gente para organizar todo lo que se quiere llevar a cabo.

Llegado el momento en que la hermandad decide reclutar nuevos jugadores con los que poder completar el grupo y acceder a ese contenido que por falta de gente han tenido que dejar atrás, es cuando empiezan otro tipo de problemas. Ahora puede que sí haya gente suficiente como para organizar lo que antes no se podía, pero al mismo tiempo costará más conseguir que todos se pongan de acuerdo y organizarlos para hacer algo juntos, ayudándose mutuamente.

Si la hermandad sigue creciendo en número de miembros los resultados son impredecibles, porque aumentan proporcionalmente tanto los buenos como los malos. Llegado un momento habrá suficiente gente conectada como para poder organizar, sin muchos problemas, cualquier tipo de evento, pero también habrá que convencerlos de que acudan, porque cuanta más gente hay en una hermandad más sencillo resulta encontrar los típicos grupos de jugadores que sólo se juntan entre ellos ignorando a los demás, o los que simplemente dejan de leer el chat y se ponen en modo no-molestar.

A la larga, ese tipo de comportamiento termina creando todo tipo de roces que causan discusiones y malestar. Generando entre otras cosas que cada vez más difícil conseguir que surja la ayuda desinteresada cuando alguien la solicita.

Como veis no es nada fácil, y en mi opinión todo se reduce a elegir con que tipo de problemas se quiere lidiar, si con los de la falta de gente o con los del exceso de ella. Ya sé que generalmente os hago una pregunta para ver que opináis los demás, pero en esta ocasión lo hago más bien para que además de opinar podáis desahogaros y contar al resto los problemas que os ha dado la falta o el exceso de gente en vuestra hermandad. Ahí va la pregunta:

¿Qué da más problemas a la hermandad, tener muchos miembros o pocos?

Recordad que podéis acceder a la lista completa de potopreguntas en este enlace http://eu.battle.net/forums/es/wow/topic/1622907116 o visitando mi blog personal http://el.taller.del.gnomo.over-blog.es/
Buenas, pues es realmente una buena pregunta.

Cuando tenía algunos miembros más, podiamos hacer fácilmente una raid con gran parte de la guild y en algunos boses todos de la misma. Y está muy guay cuando la gente busca lo mismo que tu.

Luego vienen nuevos tiempos a los que hay que enfrentarse porque algunos dejan de jugar y no sabes si volverán algun dia, y otros se van a jugar a otras guilds ya que cambian sus preferencias.

Y entonces te enfrentas al nuevo reto de buscar nuevos miembros. Tener muchos miembros siempre es bueno si realmente les gusta lo que planteas en tu guild, y apesar de los que han pasado puedo decir que aun no he tenido que tirar a nadie ni expulsarlo por mal comportamiento.

El problema para mi es cuando la gente no lee el mensaje de la guild o automaticamente cambian sus preferencias y se piran a otro lado.

Mi guild es una guild social, que se hacen cosas juntos si se puede y lo demás de pick up, cada uno tenemos un horario y un tiempo diferente y esto hace que no le pueda gustar a todo el mundo. Y aunque intentes hacer todo lo que puedas no es suficiente por falta de tiempo. Antes que entren ya pongo en el mensaje que es más o menos lo que hacemos, ya que nos centramos en míticas+ y bandas de forma espontanea y a veces programada, cosa que parece que no es una tematica de guild del agrado de todo el mundo. Pero, he de decir que con la gente que se va quedando estoy muy agusto y han entendido perfectamente como funcionan las cosas aquí y parece que les gusta, así que puedo decir que después de tanto esfuerzo ha valido la pena.

Cuando tienes pocos miembros que entienden y les gustas como funciona tu guild puede ser realmente fácil y divertido. Aunque yo siempre intento buscar más gente para que se pueda hacer de todo un poco, y siempre suela haber gente para jugar juntos, cosa que no suele ser realmente fácil.

Antiguamente yo era un jugador con mucho tiempo que ayudaba a todo el mundo pero, entre que ya no tengo el mismo tiempo que antes, y que luego son pocos los que te agradecen pues ya no soy exactamente igual. Aunque si puedo siempre voy a intentar hacer algo con los de la guild y aportar mi granito de arena para que se sientan agusto.

Y, para mi lo más importante es que entre los miembros de la guild se lleven bien, que entiendan como funcionamos y si puede ser que aporten su granito de arena.
Como suelo mencionar, suelo pertenecer a hermandades de rol, y estas suelen tener un funcionamiento algo diferente al resto de hermandades (ya que a fin de cuentas, lo que impera principalmente es la temática en sí de esta, antes que cualquier otra cosa).

Esto en sí tiende a buscar automáticamente el hecho de ser pocos miembros (una hermandad de rol normalmente puede tener entre 10 a 20 personas de media, siendo bastante generoso y contando alters o personajes que no suelan ser muy usados).

Aún así, he llegado a tener experiencias en ambos lados de la balanza. He estado (y he "llevado") hermandades grandes y pequeñas.

Hace tiempo, estaba en cierta hermandad cuyos miembros desaparecieron (algo bastante común en el rol, proyectos fallidos de hermandad), pero como en aquella época aún seguían los bonos de experiencia, me mantuve en dicho lugar, siendo la única persona de esta (y así de paso, poder aprovechar el banco, aunque nunca lo usé realmente).

Un día, como quien no quiere la cosa, surgió la ocasión, y terminé metiendo a un pequeño grupo que encontré en la Hermandad. No esperaba nada realmente, pero ¿Qué mal podía pasar?.

Para mis sorpresa, en apenas semanas (o quizás un par de meses) la hermandad se llenó bastante. Mi filosofía en aquel entonces era la de "esto no es mas que un subtítulo en el nombre del personaje, por lo que no voy a tener ninguna especial organización". Ciego de mi, no vi venir como eso se desmadró en demasía.

El resultado de todo eso fue un auténtico desastre:

En el rol, es importante tener en cuenta qué tipo de visión tiene cada uno con el mundo. ¿Ves Azeroth como un lugar crudo y peligroso, como las cinemáticas, o lo ves mas cartoon y animado como las misiones goblins? Muchas veces estos pensamientos entran en conflicto y, estos conflictos muchas veces pueden terminar yéndose mas allá del propio juego, hacia los jugadores. Cuantos mas jugadores hay juntos, mas distintas visiones tienen del juego, y a la larga, mas insostenibles se hacen algunos roles.

Al final, terminé abandonando esa hermandad, dejándola a la deriva, aunque visto de cierta manera, siempre estuvo en ese estado. Algunos miembros de la hermandad con los que compartía la misma visión de Azeroth fundamos una nueva hermandad, y esta vez si que sería una hermandad organizada, con normas y demás.

En esta ocasión, sí que fuimos muchísimo mas cuidadosos a la hora de aceptar a lo loco, asegurándonos de que nosotros y quien entre, esté cómodo y comparta nuestra visión del juego.

Puede llegar a sonar algo elitista, pero ni mucho menos. Mi filosofía es que cada uno rolee lo que quiera, como quiera y donde quiera, pero una norma que comparte todo rolero es que si uno no se siente cómodo, no tiene por qué seguir con ese rol (tanto cortándolo abruptamente, como buscando alguna excusa para apartarse, opción que tiendo a escoger).

En resumen, prefiero con muchísima diferencia una hermandad pequeña, donde todos los miembros compartan una misma visión, a pesar de que al ser tan pocos, los eventos o el propio rol casual pueda llegar a peligrar (de hecho, actualmente en una hermandad en la que estoy, me estoy encontrando precísamente sin poder hacer nada por estos motivos, y aún así, lo mantengo).

Además, personalmente (y como algo bastante extraño) me he percatado de que con el tiempo, he desarrollado algún tipo de adversión contra el rol en lugares llenos de gente, como si fuera algún tipo de timidez virtual. Bastante extraño, pero no hace sino impulsarme a disfrutar mucho mas los roles pequeños con tres o cuatro personas, casi como si un rol de mesa se tratara.

Frío y eficaz. DG.
Cuantos menos mejor.

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